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Blog Tiempo regalado

Vicente Niño Orti, OP

de Vicente Niño Orti, OP
Sobre el autor

27
May
2020
Día 75. Cerramos.
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Final

Día 75 de confinamiento. Miércoles 27 de mayo.

 

No he sido el único que ha llevado un diario de confinamiento durante esta pandemia. Por redes sociales los he visto de muchos tipos: de ilustradores con dibujos diarios, quien ha pintado un cuadro y ha ido subiendo los progresos, quien se ha ido grabando con videos, quien ha ido haciendo entrevistas, con aforismos, con efemérides, con canciones, con películas, con libros…

En uno de ellos el de José Pelaez (@MagfcoMargarito), este sostenía que un escritor sabe cuándo un diario, cuándo un texto, se ha concluido y ha dado de sí todo lo que podía dar.

Pues a este Tiempo Regalado le ha llegado su fin. Con este último post cerramos. Sé que aún unos días más podríamos seguir contando cosas pues no ha terminado esta situación del todo. Aún nos quedan días para las fases, las desescaladas, los desconfinamientos, la vuelta a la nueva normalidad, las barbaridades de los políticos, las inconsciencias de algunos, los datos terribles que son el trasfondo real, verdadero y dramático de esta situación, y en el inmenso y positivo espíritu de la gran mayoría de hacer las cosas bien, cuidarnos y cuidar a los demás, pero, como decíamos antes, uno sabe cuándo no hay que seguir estirando una idea, cuándo algo ha cumplido ya su función.

Y realmente espero que haya sido así.

Espero que este Tiempo Regalado les haya ayudado a llevar algo mejor el confinamiento, que haya podido ayudar a pensar, a rezar, a mirar de otro modo lo que nos pasaba. Espero sinceramente que haya podido aportar una mirada diferente, algún tema nuevo, alguna idea que haya permitido que este tiempo no haya sido ni un paréntesis sin más, ni una inmensa losa angustiosa.

Espero, deseo, y confío, que –no solo por este Tiempo Regalado, obviamente- la situación vivida no se quede en una anécdota, una historia, o un mal recuerdo, sino que haya podido ser un peldaño, una palanca, un empuje para que la vida de cada uno sea algo mejor, para reevaluar lo que tenemos, para dar importancia a lo que tiene, para limpiar de tanto que nos estorba en lo cotidiano.

Si este Tiempo Regalado ha cumplido algo, en alguien, con alguna de esas cosas, habrá servido para algo. Si no… al menos creo que a mí mismo sí que me ha ayudado a llevar estos 75 días de confinamiento de otro modo. El que no se consuela es porque no quiere.

En fin. Que gracias. Que ánimo. Y que queda mucha vida por delante. Que Dios les bendiga.

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26
May
2020
Día 74. Una isla desierta.
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Isla desierta

Día 74 de confinamiento. Martes 26 de de mayo.

 

Espero y confío que este confinamiento haya supuesto el reconocimiento y la experiencia para ustedes, como para mí, de que no se necesitan tantas cosas como habitualmente nos ocupan para vivir. Ni tanta ropa, ni renovar móviles, ni ir de compras cada semana, ni muchos de los cacharros con los que cada día llenamos nuestro vacío.

A la fuerza nos hemos visto ocupados en esta situación del no salir y de tener que apañarnos con lo que había y sin posibilidad de ir de tiendas, a lo sumo al súper o compras imprescindibles online, pero nada de ese trajín consumista de ir cambiando todo y gastando y buscando y mirando y probando y pensando qué comprar, qué quiero, qué me apetece.

En el fondo es como el juego aquel de la isla desierta, ¿qué se llevaría usted a una isla desierta? Es lo mismo que preguntar eso de qué es imprescindible, ¿qué necesita usted para un confinamiento de tres meses? Libros, algo de ropa, un ordenador, comida… y poco más.

Al final, si somos sinceros, lo que nos sale decir es que cubriendo lo básico, la pregunta de lo que necesitamos no es un qué, sino realmente un quién.

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25
May
2020
Todo está en los libros. Día 73.
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Libros de cuarentena

Día 73 de confinamiento. Lunes 25 de mayo.

Setenta y tres días desde el sábado 14 de mayo que comenzó mi confinamiento, han dado tiempo para leer algo más de lo habitual. No soy lector de un solo libro ni de sólo un género ni probablemente de una sola línea de pensar. Vamos que leo casi de todo… que me llame la atención. Ha sumado además que no tenía mi biblioteca habitual ni los libros pendientes que tenía previsto leer, así que ha habido que ir tirando por aquí y por allí de papel impreso.

Hoy –en el que los cambios de fase en el confinamiento y la desescalada se generalizan y en el que todo apunta a que poco a poco vamos a ir acabando con esta situación, aunque no con las medidas de cuidado evidentemente- me atrevo a contarle qué he leído en estas semanas.

  • Ultimas noticias del Hombre (y de la mujer). Fabrice Hadjadj. Ed. Homo Legens. 2018.

Una colección de artículos del siempre interesante –y con azarosa biografía- pensador francés que tienen en conjunto el ser un magnífico relato de las amenazas del transhumanismo para el ser humano, reivindicando desde el mejor sentido común lo más real y natural de las personas y su vida social.

  • Elogio de la quietud. Pedro Cuartango. Ed. Círculo de Tiza. 2020

De nuevo una colección de artículos esta vez del periodista y columnista del ABC, en el que le acompañamos casi en una biografía personal e intelectual, no exenta de cierta dulce melancolía, por querencias, gustos, lugares ideas, autores que le han acompañado y que remiten a una serena quietud del paso del tiempo.

  • Mal que bien. Enrique García-Maiquez. Colecc. Adonais. Ed. RIALP. 2019.

El último poemario publicado por el autor gaditano que es también columnista de opinión, tiene un tono emocionante de realismo, cercanía, sencillez, naturalidad y hondura, que no oculta complejidades de la percepción, el sentimiento, el paso del tiempo y aquellas cosas cotidianas que hacen que la vida sea real y maravillosa…aunque a veces duela.

  • La madona de los coches cama. Maurice Dekobra. Ed. Impedimenta. 2018.

Novela inteligente, humorística, que mezcla un tono bon vivant de los años 20 con una feroz crítica al comunismo de la época y con episodios casi que de novela de espías, a modo de fantástico pasatiempo.

  • ¡Yo Ordeno! Berdnt Krauthoff. Ed. Aries. 1945.

Biografía novelada de los últimos años del Barón Ungern Von Sternberg, uno de los generales rusos blancos en la guerra civil rusa tras la revolución soviética, que tuvo por espacio de operaciones el asia rusa y Mongolia, siendo un personaje maldito y realmente interesante.

  • Anábasis. Jenofonte. Ed. Edicomunicación. 1994.

La famosísima expedición de los mercenarios griegos al mando de Jenofonte de regreso a su tierra por entre las tierras persas es uno de los clásicos más fascinantes que la literatura universal ha dado, y es la única relectura que me he permitido.

  • Baltikum. Dominique Venner. Ed. E.M. 2013.

Recorrido por la historia de los cuerpos francos alemanes de soldados que tras la Primera Guerra Mundial se quedaron abandonados de todos y fueron el germen de una protesta social y humana que hizo tambalear los cimientos mismos de Europa hasta la llegada de Hitler.

 

Y junto a esos, lo que me queda encima de la mesa para estos próximos días: “Agitación” de Jorge Freire (Ed. Páginas de Espuma. 2020. ) premio Málaga de ensayo sobre uno de los males que azotan nuestro mundo, la impaciencia; “La montaña sagrada” de Jason Webster (Ed. Los libros del Lince. 2009) del género urbanita y guiri se va a vivir al campo buscando pureza y españolismo puro, esta vez en las montañas de Castellón; y “La Primacía del amor. Introducción a la ética de Santo Tomás de Aquino” de Paul J. Wadell (Ed. Palabra 2007), una –espero por lo que he ojeado- más que buena aproximación al pensamiento ético de santo Tomás de Aquino desde su vida, su antropología, su teoría de las virtudes, la  amistad, las pasiones… todo lo que siempre quiso saber sobre la moral del Aquinate de una manera sencilla y divulgativa.

 

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24
May
2020
Nuevas costumbres. Día 71
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Mascarilla y gel

Día 71 de confinamiento. Sábado 23 de mayo.

 

Pues sí. Todo apunta a que durante un tiempo –nadie sabe cuánto realmente…- una vez esto del confinamiento se vaya desescalando nos va a tocar ir adquiriendo, asumiendo, incorporando, naturalizando, nuevas costumbres.

             La mascarilla, el bote de gel hidroalcohólico en el bolsillo, guantes quizás, desde luego la distancia de seguridad, sólo un número determinado de personas en ascensores, tiendas, o locales, pedir la vez no sólo en la carnicería sino en los bares, incorporar las pantallas y los ordenadores por aquello del teletrabajo aún de forma continuada, hacer cola para el pan o el banco o el supermercado…

             No sabemos por cuánto tiempo nos toca vivir de otro modo, por cuánto tiempo vamos a tener que dejar aparcadas muchas de las costumbres de antes, y esperemos que no sea tanto como para que se nos olvide que nos da vida abrazarnos, besarnos, estar pegados en los bares, que necesitamos vernos la cara entera, que se nos olvidan llaves y paraguas -¡cómo no mascarillas!- y que no pasa nada, que se trabaja mejor cara a cara con la gente y que si hay cola en un sitio o vuelvo luego, o busco otro…

             Pero entendemos, sabemos, que hoy toca hacerlo así para cuidarnos y cuidar a los otros, para que lo que hemos vivido no se repita, para que la salud de todos vuelva y regresa nuestra forma de vivir… con las costumbres de siempre.

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24
May
2020
Imple pater. Día 72
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Traslacion de Santo Domingo de Guzmán

Día 72 de confinamiento. Domingo 24 de mayo.

 

El 24 de mayo todos los que nos sentimos parte de la rica y larga herencia de los hijos de santo Domingo de Guzmán, estamos de celebración.

Es una celebración curiosa y llamativa. No es propiamente la fiesta de santo Domingo –es el 8 de agosto- pero si es como si dijéramos la segunda fiesta del santo. Se recuerda que en 1233 se trasladaron los restos de santo Domingo del primer sepulcro donde fue enterrado a las afueras de la ciudad de Bolonia, a otro sepulcro más cuidado dentro de la misma ciudad.

Se preparó una ceremonia para abrir el sepulcro, estaban presentes frailes venidos de toda Europa, prelados, obispos, cardenales… Los frailes se temían que el espectáculo de un cuerpo descompuesto dejaría pésima impresión en la numerosa multitud -recordemos que estamos en plena Edad Media y asuntos tan externos como este podían tener un efecto notable en la fama de un santo- así que con temor y temblor abrieron el sepulcro. Pero –así cuenta la tradición piadosa- en vez del olor de la descomposición del cadáver, del antiguo sepulcro subió un maravilloso olor, un perfume nunca olido, una fragancia nunca antes conocida, el olor de la santidad.

Hoy, en esta situación de confinamiento, me viene a la cabeza en esta fiesta dos ideas.

Una. Confiamos muy poco. Solo vemos lo que tenemos delante de las narices. Nuestros miedos, nuestras ideas preconcebidas, nuestros afanes, nuestras preocupaciones, nos amedrentan y si somos capaces de sobreponernos a ellas, es porque estamos empujados por otros a hacerlas.

Dos. Domingo cuando murió prometió que cuidaría de sus hijos e hijas desde el cielo intercediendo por ellos. Tenemos que pedirle que cumpla su promesa: imple pater quod dixisti

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22
May
2020
Tiempo para los otros. Día 70.
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Reloj

Día 70 de confinamiento. Viernes 22 de mayo.

 

Yo sé que los padres con hijos pequeños, en esta situación de confinamiento, no estarán muy de acuerdo con la siguiente frase –creo-, pero ciertamente ha sido mi experiencia y la de muchos en estos dos meses: hemos tenido tiempo para muchas cosas. Mucho más tiempo del que de ordinario disfrutamos.

La idea esta me asalta porque ciertamente siempre vivimos con la lengua fuera, sin tiempo para casi nada, siempre vamos quejándonos que nos falta para todo, que no encontramos momento para tantas y tantas cosas que nos gustaría hacer y, por desgracia, demasiadas veces, que no tenemos tiempo para las cosas más importantes de la vida, que evidentemente no son cosas, sino personas.

Y ya digo, en esta situación, si algo nos sobra es tiempo… La clave está pues en cómo lo usamos, en a qué lo dedicamos, si queda centrado en nosotros mismo, sin salir de nosotros, en nuestras aficiones, gustos, intereses… o buscamos tiempo para los otros.

Tenemos pues quizás un momento más que propicio para pensar en los otros, en las personas que queremos, que están habitualmente ahí y para las que no siempre tenemos quizás tiempo. Puede ser un tiempo para pensar gestos, detalles, momentos para los otros. Para agredecer, para hacerles saber nuestro afecto, para mostrarnos cerca, para que sepan, en definitiva, que les queremos.

Quizás pueda ser la mejor enseñanza que el confinamiento nos puede haber enseñado: el tiempo es mejor cuando es para los otros.

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21
May
2020
Pantallas telemáticas. Día 69.
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Teletrabajo

Día 69 de confinamiento. Jueves 21 de mayo

 

Dos meses largos ya llevamos en esto del confinamiento. Dos meses largos en los que quien más quien menos hemos ido naturalizando el uso de los telemático, lo digital, el internet, las pantallas o las videoconferencias en modos no sospechados hace solo 70 días.

No es que no los usáramos, pero esto de las redes sociales, los blogs, el teletrabajo, el meet, el zoom, por no mencionar el classroom, los webinars el g-suite o las plataformas, los diarios digitales, los directos de Instagram, el drive, el tiktok, las conferencias de youtube, los streaming, las videollamadas de whatsapps, el skype o la televisión online, han alcanzado una forma natural de uso en este confinamiento que nos han dotado de habilidades y capacidades tecnológicas no planteadas hace solo unos cuantos meses.

La realidad carnal y concreta no es sustituible por nada, y no es ni de lejos ver a los amigos, la familia o incuso los compañeros de trabajo, mediada una pantalla que en la realidad concreta de la proximidad física, pero lo cierto es que las circunstancias han mandado y no ha habido más remedio que tirar de tecnología para seguir conectados de verdad con los nuestros o para tratar de continuar en algo con la vida cotidiana.

Nos acercamos poco a poco, con prudencia y cuidado a un fin de este primer brote del Covid-19 -nos advierten que hasta que haya una vacuna eficaz habrá alguno más que no sabemos qué consecuencias tendrá, esperemos que nunca tan dramáticas como esta situación que hemos vivido/estamos viviendo en este primer tercio del año 2020- que nos ha dotado de una serie de habilidades, conocimientos y competencias que ojalá no hubiéramos tenido, pero que ahí quedan para nosotros.

De veras que ojalá no tengamos que usarlas de nuevo, al menos no a este nivel ni por estas causas, mientras tanto, y hasta que vayamos regresando a lo físico, real y próximo, las pantallas han sido ventanas de afecto y cariño y cercanía para todos.

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20
May
2020
Calores de mayo. Día 68.
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Calor en Córdoba

Día 68 de confinamiento. Miércoles 20 de mayo.

 

Finales de mayo. Era previsible. Esto es España, y según donde vivan ustedes, estas fechas más que de una primavera acogedora, son ya de un tórrido calor veraniego.

Han llegado las temperaturas abrasadoras y comenzamos a envidiar los nortes heladores. En apenas unos días han estallado los termómetros y comenzamos a pensar en los remedios que se puedan para combatir este calor que, como siempre, ha llegado de improviso. Aunque lo esperásemos, siempre es un calor inopinado, inoportuno, incómodo… pero también deseado, no se crean.

En estos días, y confinados más, uno tiene una doble relación con el calor.

Por un lado se detesta y se buscan modos y formas de combatirlo de la manera más directa que se pueda. Se sueña con piscinas y no saben los que la tienen propia la suerte que tienen (ese zambullirse en el agua silenciosa dejando fuera todo calor por cada poro de la piel). Está la ducha, el aire acondicionado, el ventilador, el abanico, los barreños y todo lo que se pueda. Y el deseo de un verano de playas si fin con aguas limpias que combatan el calor.

Pero a la par por otro lado, el calor es un signo de que el tiempo cotidiano está por terminar, de trabajos, cursos y obligaciones, y de que pronto llegará el asueto y el tiempo vacante.

No sé por qué, hoy, el calor, resuena con esa esperanza que trae del pronto fin de lo ordinario. Trae ecos de esperanzas y sueños de que esto que estamos viviendo, este confinamiento, está próximo a terminar. Ojalá pronto nuestra vida vuelva a ser lo de siempre y el calor sea señal de que el verano está a la vuelta de la esquina, cuando todo esto habrá acabado.

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19
May
2020
Protestando. Día 67.
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Protestando

Día 67 de confinamiento. Martes 19 de mayo.

 

Siempre he sido muy protestón, lo reconozco. Muy de que las cosas no se hacen bien, que por qué, que no lo entiendo, que mira tú, que hay que ver, que así no son las cosas… que qué vergüenza, que qué poca dignidad, que cómo pueden… muy de protestar vaya.

Y razones y motivos lo cierto es que casi siempre se encuentran.

A veces las razones si no las tenemos, las buscamos, algo muy humano ciertamente. Queremos que el mundo sea como pensamos que debería ser, y no somos conscientes de las razones y los motivos que no manejamos, y que nos condicionan y nos enfadan, y, claro, protestamos.

Pero hay otras veces en las que protestar es más que justo y no hace falta buscar demasiado razones, porque nos saltan y nos abruman con una pasmosa claridad y realidad. Y es más que cierto que qué poca dignidad, que cómo pueden, que qué vergüenza, que mira lo que están haciendo, que siempre sufrimos los mismos las decisiones de los que nunca sufren las consecuencias, un estamos hartos de sus mentiras y sus decisiones, un no tienen razones para sus decisiones y nos las imponen, un no queremos más que hagan lo que están haciendo.

En este tiempo de confinamiento me salta con esto del protestar sin embargo cada vez más la imagen evangélica. Me parece que las protestas –legítimas- deberían ser como lo que hace el hermano de la parábola. Decir que no, y protestar… aunque luego va y cumple lo que le piden.

Distancia. Prudencia. Medidas de seguridad. Aunque protesten.

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18
May
2020
Pequeños placeres. Día 66
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Día 66 de confinamiento. Lunes 18 de mayo.

 

El hombre es el único animal –ya saben, racional, espiritual, pero animal- que es capaz de adaptarse a cualquier medio que existe. Hay seres humanos que habitan en los trópicos, en los polos, los desiertos, las islas de los océanos, las estepas, las montañas, las selvas… Tiene la capacidad de adaptarse porque allá donde esté, allá como esté, trata de hacer habitable el trocito de espacio en el que vive. La inteligencia, el aprovechamiento de los recursos, adaptar el medio a sí mismo más que él al medio –en la medida en la que se puede- le dan una ventaja sin parangón.

Pues bien. Incluso a esta situación de confinamiento nos hemos ido adaptando, y aunque ya comenzamos a dar pasos hacia afuera –con prudencia, recuerden-, este tiempo confinados hemos tratado de adaptar nuestras rutinas y tiempos y conductas para hacer lo más habitable posible nuestro encierro.

Uno de los recursos que quien más quien menos hemos utilizado en estos más de dos meses que llevamos para hacer más cómodo, más llevadero, más –de nuevo- habitable nuestro propio hábitat ha sido el de los pequeños placeres, esas menudencias que nos hemos regalado y que nos han hecho más cómodo, más llevadero, menos difícil nuestro encierro.

Ese trozo de chocolate negro, ese aperitivo más cuidado, un trozo de pastel, unas golosinas, aquellos frutos secos, un rato más de sueño, un poquito más de trasnochar con una serie o una película en el sofá, una ducha algo más extendida de lo habitual, un libro que nos hemos pedido online…

El ser humano utiliza muchos pequeños recursos para adaptarse a cualquier situación y si a nivel evolutivo eso nos da una ventaja más que considerable – la de la inteligencia- a nivel más cotidiano hace que casi cualquier situación difícil, podamos sobrellevarla con un poquito de imaginación y de cuidado.

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